Lamento de la selva

En Lamento de la selva, Elsa Angulo Vásquez construye ocho relatos en los que la naturaleza deja de ser un escenario pasivo y adquiere voz, memoria y capacidad de respuesta. Los ríos, árboles, animales y seres míticos observan la conducta humana y reaccionan cuando la soberbia, la ambición o la indiferencia amenazan su existencia.

«Soberbia» presenta a un pescador que utiliza explosivos y desafía a la enorme serpiente protectora de un río, pese a haber recibido una advertencia. En el relato que da título al libro, la explotación del oro destruye progresivamente el bosque mientras su espíritu llora y anuncia una tragedia. Otras historias incorporan duendes, tunchis, guardianes vegetales y sirenas que conducen a los personajes hacia territorios donde las fronteras entre sueño y realidad dejan de ser claras.

La autora también recupera escenas de la vida familiar y comunitaria: las conversaciones nocturnas, las creencias heredadas, los temores infantiles y las explicaciones con las que los habitantes de la selva interpretan aquello que no comprenden. Estos elementos permiten que la dimensión fantástica surja con naturalidad y se vincule con problemas concretos como la pesca indiscriminada, la tala y la destrucción de los hábitats.

Lamento de la selva combina misterio, tradición oral y conciencia ecológica. Sus relatos advierten que el deterioro de la Amazonía no afecta únicamente a plantas y animales, sino también a las comunidades y a la memoria cultural que depende de ella. Es una invitación a escuchar el lamento del bosque antes de que su voz desaparezca.

Lamento de la selva

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